lunes, 4 de junio de 2018

Bocas en movimiento

¡¡¡Hola a todos!!!

¿Qué tal va la semana? Nosotros por aquí en pleno inicio de curso,... organizando horarios, eligiendo extraescolares,... sin volvernos locos de remate. A todo ello se le suma el temido #períododeadaptación (de mis alumn@s y mío, jiji).

En mi clase de 3 años ya estamos un poco más tranquilos después de los llantos de los primeros días. Estamos asimilando cambios, aprendiendo a sentirnos seguros, conociendo a las personas que van a acompañarnos este curso, descubriendo los espacios,... en definitiva aprendiendo a estar juntos.

En todo este proceso las mayores dificultades las he encontrado en el lenguaje. Muchos niños, cuando acceden a la escuela (a veces por primera vez) aún no han adquirido un lenguaje oral suficiente que les permita adaptarse con facilidad a los cambios propios de este momento. 

Podemos encontrar casos en los que se comunican con sílabas sueltas, con #holofrases (una palabra representa una frase completa) o incluso que directamente no hablan nada.

Es por ello que yo ya me he puesto manos a la obra, y siempre a través del juego, vamos a trabajar esas "boquitas" que tanto necesitan moverse para empezar a hablar. Para ello he elaborado un libro de imágenes (que tú puedes utilizar como carteles). En ellas vienen algunas de las #praxias más sencillas para comenzar. La idea es ponernos delante de un espejo y jugar a imitar la cara del chimpancé de cada página.

Si te interesa el material puedes descargarlo pinchando en la imagen.

https://drive.google.com/file/d/0B7WezU6OSjPRUzZpTnYzSWMyTlU/view

Espero que me cuentes en un comentario como va tu inicio de curso y si has puesto en práctica el juego de "bocas en movimiento".


¡Hasta pronto!


Aprendiendo a leer, aprendiendo a escribir,... aprendiendo a vivir

¿Alguna vez te has preguntado cómo sucede ese mágico momento en el que los niños y niñas aprenden a leer y a escribir?

Hoy te cuento algunas actividades que hago en mi aula para iniciar este proceso... ¿te apuntas?

Muchos somos los que cuando salimos de la carrera de magisterio nos enfrentábamos con terror a la tarea de enseñar a leer y a escribir. También son muchas las familias que se preguntan sobre este proceso , sobre cómo poder ayudar en casa a sus pequeños, sobre cuándo es el mejor momento, sobre por qué mi hijo no aprende si nos ponemos a ello todos los días...

Lo primero que te diré es que es un proceso que depende de la madurez del niñ@. Y como bien sabéis, "no por mucho estimular, se madura más temprano". Esto no quiere decir que no podamos suscitar inquietud e interés entre nuestros pequeños.

En clase, las profes de infantil solemos tener muchos carteles, rótulos, objetos de los alumnos marcados con su nombre, cuentos a porrillo,... y todo aquello perteneciente a la vida real que se os ocurra para dar la posibilidad al alumno de descubrir que en la vida utilizamos las letras y que sirven para algo.

Como a otras muchas compañeras de profesión, a mi me gusta que aprendan a leer y a escribir a partir de su nombre. Me gusta hacerles darse cuenta de que se les ha otorgado un nombre (y unos apellidos), que los distinguen de los demás. 

Y justo ahí empieza todo.

Todos en el aula tienen su nombre (y todavía su foto) para designar sus espacios: su percha, su asistencia a clase, un espacio para trabajar, un espacio para guardar trabajos,... Tienen el referente de su nombre por todas partes.

A finales del  primer trimestre de tres años, cuando la cosa se calmó y empezaban a sentirse seguros en el aula les propuse un juego al que llamamos "¡Qué viene el lobo!".



Les conté la historia de un lobo que no tenía nombre y por ello le gustaba comerse el nombre de los demás. Para empezar a jugar les hice fijarse en el nombre que estaba puesto en su percha, en la mesa,... Después les presenté carteles con sus nombres (escritos con mayúscula y la inicial en rojo) diciendo de quién era el nombre de cada tarjeta... Aquí tienes un ejemplo:


Coloqué a los niños sentados en corro en la asamblea, y en el centro 4 de esas tarjetas con el nombre boca arriba. Les conté que para jugar yo sería el lobo, diría un nombre y el niño o niña con ese nombre tendría que llegar a cogerlo antes que yo.

Ellos mismos, en su afán de ganar, buscan las estrategias para llegar a coger su nombre antes que el lobo, lo importante es que "a su manera" cada uno explique cómo sabe cuál es su nombre... ("porque es muy largo", "porque es muy corto", "porque empieza por la que parece una montaña con cinturón - A", "porque tiene un círculo" - O...)

Poco a poco el juego se va complicando, y si al principio jugamos con nombres muy distintos visualmente, con el tiempo jugamos con nombres que empiezan por la misma letra y así vayan buscando estrategias que les hagan diferenciar unos nombres de otros ("la mía termina en esta", "yo tengo muchas veces esta letra",...).


Este juego lo acompañé con otro llamado "La búsqueda del tesoro"en el que tienen que encontrar la letra de la inicial de su nombre entre un batiburrillo de letras (en clase uso unas que son imantadas, pero se pueden utilizar tapones con letras escritas, letras plastificadas,... o cualquier material similar). Aquí te dejo unas letras móviles pincha en la imagen para descargarlas. Las puedes imprimir y pegar en tarjetas de cartulina para que sean más resistentes, o plastificarlas.



A estos juegos se les pueden hacer mil y una variantes, dependiendo de las circunstancias de cada cual. Estas son sólo dos propuestas para el inicio de la alfabetización. Y lo importante es ir reflexionando sobre las estrategias que emplean.


¡¡¡Si te interesa este tema de la lecto-escritura no olvides decírmelo en un comentario!!!

¡Hasta pronto!

"De mayor quiero ser... feliz"

¡¡¡Hola a todos!!!


¿Qué tal va ese primer viernes de junio?
Por aquí todo de maravilla,... creciendo y creciendo sin parar.


Hoy, como es viernes, os traigo un "viernes de cuento" de los especiales, de los que nos ayudan a ser personas. 

Hace pocos días una alumna trajo a clase un cuento. No es un cuento cualquiera, como bien decía ella misma "son seis cuentos en un cuento". Se titula "De mayor quiero ser feliz", de Anna Morató García. 


Bajo mi punto de vista, son seis cuentos estupendos para trabajar la inteligencia emocional en nuestra aula (y en nuestra familia). Me encanta lo bien que va enumerando los pasos y estrategias a utilizar en distintas situaciones (lenguaje positivo, quererse a uno mismo, empatía, confianza en uno mismo y frustración). Y sobre todo, no ofrece una visión edulcorada de la #felicidad.

Yo no me he podido resistir,... y me he comprado un ejemplar.

Con el transcurso de los días, además de contar las historias de este libro hemos estado reforzando algunos aspectos de la convivencia. 

 ¿Qué le pasa  a mi corazón cuando los amigos no me tratan bien? 

Para ello he adaptado el cuento de "Papel arrugado" que publicó Paola Granizado en su blog "Psicología estratégica".  Después nos fabricamos nuestros propios corazones de papel, les pusimos cada uno nuestro nombre y los hemos dejado en un lugar visible para recordar la importancia de cuidarnos unos a otros y no dejar en el corazón de los demás una arruga que luego no se pueda quitar.


¿Y tu corazón cómo se encuentra? ¿Goza de buena salud?

¡¡Nos #leemos en la próxima entrada!!